Cada año, millones de toneladas de basura se producen como resultado de las fiestas de fin de año. Esta Navidad es un buen momento, como cualquier otro, para empezar a reducir nuestra huella ecológica. Pero si usted piensa que haciendo una donación anual a una organización ambientalista está libre de toda culpa y ha comprado su derecho a contaminar y destruir a su antojo, permítame decirle que se encuentra viviendo una ilusión que nos afecta a todos.

Algo así como dar limosna en la iglesia para luego salir a la calle con una escopeta matando gente para luego volver a dar limosna buscando el “perdón”, en un ciclo inacabable.

Todas y cada una de nuestras acciones tienen repercusiones en el resto de los seres vivientes con los que compartimos esta nave espacial, de forma que la existencia de todos está ligada directa o indirectamente, convirtiéndonos al final en el equivalente a células de un organismo mayor.

Sencillamente no podemos seguir pensando que podemos hacer lo que queramos defendiéndonos con baratas excusas, echándole la culpa a los demás de la situación actual cuando es la sumatoria de nuestras actividades las que están provocando la mayoría de los problemas ambientales y de salud que estamos afrontando.

En estas fiestas podemos dar un primer paso hacia la reducción de nuestra huella ecológica personal no comprando productos excesivamente empacados, prefiriendo productos orgánicos y productos forestales certificados, reduciendo el consumo de carne y seleccionando artículos electrónicos de bajo consumo, entre otros.

En este sentido, los que están considerando adquirir o regalar un nuevo celular para estas fiestas deben de preguntarse: ¿es buena idea un celular nuevo solamente por que ese otro modelo tiene una cosita que el que tengo ahora no tiene? Los celulares contienen una variedad de sustancias tóxicas que pueden ser liberadas contaminando el ambiente cuando los aparatos llegan a los vertederos, en lugar de ser recibidos para reciclaje por empresas dedicadas a esta labor o por compañías telefónicas ambientalmente responsables.

Una de estas sustancias que contienen los celulares y una gran cantidad de artículos electrónicos son los retardantes brominados contra el fuego (BFR, por sus siglas en inglés) para reducir la inflamabilidad del plástico.

Diversos estudios han relacionado los BFR con una variedad de daños a la salud, incluyendo daños al hígado, problemas en el sistema inmunológico y neurológico, disfunción tiroidal y alteraciones en el sistema endocrino. Estos retardantes son sustancias persistentes en el ambiente y han sido encontrados en niveles elevados en lagos y en leche materna.

Es claro que los efectos de la problemática ambiental están vinculados directamente a nuestra salud. Por ejemplo, ¿cuáles son los efectos del smog en nuestra calidad de vida?

Ya es hora también que exijamos la importación de carros híbridos, que los nuevos buses utilicen energías alternativas en lugar de derivados del petróleo y que nuestras ciudades cuenten con ciclovías para ciclistas y aceras decentes con rampas para personas en sillas de ruedas.

Si en este diciembre empezamos a informarnos más sobre los productos que compramos y tomamos decisiones que minimicen nuestra huella ecológica, de seguro que estaremos moviéndonos hacia ese cambio que queremos que los demás hagan. Como dijo Mahatma Gandhi: “tú debes de ser el cambio que quieres ver en el mundo”.

La Prensa. Panamá, Panamá. 2008.12.13
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